Todo sobre Cruceros
Cruceros desde Buenos Aires
Desde Buenos Aires hacia el resto del mundo
Buenos Aires se ha convertido en un destino obligado para las grandes líneas de cruceros internacionales. La Terminal de cruceros Benito Quinquela Martín ha incorporado a su geografía estable, entre noviembre y marzo, los meses de mayor actividad, a una variada gama de hoteles flotantes, centros recreativos de alto nivel y confort que surcan los mares recorriendo lugares increíbles.
La capital de Argentina funciona tanto con escala como puerto de arribo y salida de cruceros con destinos como los mares del sur y las cálidas aguas de la costa brasileña.
Alejarse por quince días del ruido urbano y embarcarse en un crucero a una travesía hasta Valparíso, en Chile, pasando por el Cabo de Hornos, Ushuaia, Magallanes, la Antártida, Puerto Montt y otros puntos es una opción única.
Lo mismo ocurre con los cruceros que se orientan al norte, con destino a Manaos, tocando puertos-ciudades como Santos, Río de Janeiro, Recife, Natal y Salvador de Bahía, entre otros.
Los cruceros desde Buenos Aires parten con una frecuencia sostenida a lo largo de todo el verano, mayormente utilizando los mismos barcos que, durante la temporada estival en el hemisferio norte, recorren el Mediterráneo, la Península Escandinava y el Caribe.
Abordar uno de estos cruceros convierte, automáticamente, al pasajero en un ciudadano de lujo dentro del universo del turismo de los mares. Todo lo que concierne a estas pequeñas ciudades flotantes está pensado y diseñado para el disfrute pleno, para que la satisfacción sea total. Ya sea un crucero a Brasil como a las heladas aguas de la Antártida, las posibilidades para divertirse, pasarla bien y descansar son las mismas.
A bordo de estos cruceros que salen desde Buenos Aires encontrará una tripulación conformada por capacitados profesionales en sus respectivas áreas, desde los capitanes y marineros a sus órdenes, pasando por el personal encargado de las áreas recreativas como la totalidad de los que, silenciosa pero constantemente, contribuyen a que los viajes sean inolvidables.
Es común que los cruceros que atracan en Buenos Aires posean una relación de un tripulante cada dos pasajeros, un porcentaje muy interesante que evidencia la dedicación y el esmero que se impone para que el cliente siempre esté bien servido y, sobre todo, satisfecho.
Cruceros desde Buenos Aires
Los cruceros desde Buenos Aires parten año a año con una mayor cantidad de pasajeros dispuestos a cambiar la forma de disfrutar de las vacaciones.
Así, estos majestuosos colosos marítimos se están haciendo familiares en las costas y puertos a lo largo de América del Sur. Ver la silueta de un crucero en Puerto Madryn no es novedad. Atracar en Punta del Este, tampoco es algo nuevo. Ser uno de los pocos privilegiados en alcanzar los hielos antárticos a bordo de un crucero no tiene palabras capaces de describirlo.
Otra de las ventajas que ofrecen los cruceros desde Buenos Aires a destinos como Chile, Uruguay y Brasil es que, si bien uno va recorriendo y conociendo nuevos lugares, no se hace necesario el ir cambiando todo el tiempo de hotel. No es cosa mínima cuando uno sabe que una vez que desarma la valija ni bien llega a los confortables camarotes, sólo deberá rearmarla al llegar al puerto de destino final. En el trayecto, las bajadas a tierra serán meros paseos placenteros, sabiendo que en el barco quedan las pertenencias bien custodiadas.
Entre las compañías de cruceros que llegan a Buenos Aires se encuentran Celebrity Cruises (con el barco Infinity), Royal Caribbean (con Splendeour of the Seas), Silversea (con Silver Wind) y Norwegian Cruise Line (con Norwegian Dream). Estos cruceros que parten de Buenos Aires se dedican a navegar con destino al sur aunque en distintas rutas. Unas proponen cruceros hasta Valparaíso y La Serena, en Chile, tocando en el trayecto puertos como Puerto Madryn, Ushuaia, Cabo de Hornos, Magallanes, Punta Arena, Puerto Montt y los fiordos chilenos. Otros, llegan hasta la Antártida con escalas en algunos puertos mencionados anteriormente a los que le suman destinos como Puerto Stanley (Islas Malvinas, ex Puerto Argentino) y la Antártida.
Si la elección es recorrer el litoral norteño de América del Sur, se pueden optar por cruceros cortos (desde tres noches, llegando hasta Punta del Este) y cruceros más prolongados, que se extienden hasta los veinte días pasando por Montevideo, Punta del Este, Santos, Río de Janeiro,Salvador de Bahía, Recife, Natal, Santarem y Manaos. Los cruceros que realizan estos itinerarios son Cruceros Costa (con Seabourn Pride y Costa Classica), Silversea (con Silver Wind), MSC Cruceros (con MSC Sinfonía) y Royal Caribbean (con Splendour of the Seas).
Vacaciones en un crucero
Un crucero significa despertarse y mirar el mar desde la ventana. Salir a tomar el desayuno y saber que el sol lo acompaña a uno hasta la mesa. Elegir la actividad apropiada para el día: recorrer una ciudad nueva, descubrir un paisaje distinto o zambullirse en la pileta. Caminar tranquilo mientras las olas viajan alrededor. Observar un horizonte infinito que, sin embargo, parece al alcance de la mano. Prepararse para una cena inolvidable, otra vez junto al mar, y tal vez asistir al teatro, ver una película, bailar o divertirse en un casino. Antes de acostarse, un paseo final a la luz de las estrellas.
Lo más importante: vivir esta experiencia en un mismo lugar.
Así es la vida en un crucero. Y así pueden ser sus próximas vacaciones.
Cruceros: una nueva forma de viajar con todo lo mejor
No es un secreto que a medida que pasan los años, realizar un crucero de placer no sólo concierne a personas en busca de un poco de relax, sino a parejas de recién casados, grupos de amigos en plan de divertirse y familias enteras. La elección de los cruceros está dada por las actividades que allí se realizan y los destinos a los que se llega, permitiendo al pasajero pensar únicamente en pasarla bien.
Se puede bailar, practicar deportes, recorrer ciudades en los puertos donde se atraca. Se puede tentar la suerte en el casino. Se puede asistir al cine o ver un show de music hall al mejor estilo parisino. Se puede confiar en que los más chicos estarán muy bien cuidados en los clubes para niños. Se pueden hacer tantas cosas en un crucero que difícilmente uno quiera bajarse al llegar definitivamente a puerto.
El programa es completo: a la maravillosa vida en el mar se le suma el hecho de poder conocer nuevas ciudades.
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